Manoli
Hace tiempo llegaron dos ordenanzas y trajeron a la oficina esta enorme caja, sin que nadie supiera que contiene. Los jefes autorizados para abrirla han deducido que se trata de algo grande y pesado, lo que es sinónimo de complicaciones. Así van pasando los días... y la caja grande sin abrir ha sido bautizada como Manoli.
Es cierto que el roce hace el cariño y Manoli se ha integrado en la oficina plenamente, como una compañera más. Es más bien tímida y le cuesta moverse por problemas de obesidad, pero nos ha encandilado a todos, y es que su belleza está en el interior, además siempre está al pie del cañón frente a la máquina de escribir para ayudar en lo que haga falta.
Manoli, ¡TE QUEREMOS!.
Ah, ve pensando a qué nos vas a invitar, que ya mismo haces un trienio.






