Un jefe cercano
A un lado mi mesa, al otro la de mi jefe. Sólo la pequeña ranura por la que pasan los cables nos separa. Si estiro el brazo le toco la nariz y si él estira el suyo me puede rascar la oreja. En un pequeño despacho del tamaño de una armario empotrado, originalmente pensado para una persona de la raza pigmea, han metido a dos. Afortunadamente ambos medimos más de metro ochenta, lo que facilita aún más las cosas, dando pie a situaciones refinadas como es atender a la gente desde el marco de la puerta, ya que hacen el amago de entrar, pero cuando ven lo que hay, no saben donde ponerse y se quedan fuera, lo que indudablemente eleva la imagen de la Administración ante los ojos del ciudadano.
Así todos los días. Qué agradable, y es que ¿a quién no le gustaría saber lo que se siente al ser hermanos siameses, y que además, en lugar de tu hermano, la otra persona pegada sea tu jefe?.



Ánimo, (Comment this)
Te acompaño en el sentimiento.
Saludos Santiagueños. (Comment this)