Miércoles, Marzo 07, 2007

La escalera rompepiernas

 

Hace meses pude presenciar en directo como una persona se caía por las escaleras de mis dependencias administrativas y se rompía una pierna. Dios, nunca pensé que el ser humano fuera capaz emitir semejantes gritos de dolor. Afortunadamente la ambulancia llegó pronto.

Este hecho nos llevó a muchos a reconocer que ya habíamos dado algún que otro traspiés o tropezón, y es que mi sede administrativa siempre ha sido ejemplo de clase y buen gusto y las escaleras no podían ser menos. Éstas han sido diseñadas a modo de caracol como si de un torreón medieval se tratase, de manera que si tienes la absurda e ilógica costumbre de usar el pasamanos, resulta que el escalón se estrecha, el pie no cabe y puedes caer. En este sentido, caben dos soluciones: el ascensor, cuyos extraños ruidos y chirridos auguran que será objeto de comentario en breve, o bien, usar el lado opuesto al pasamanos donde el escalón es más ancho e ir apoyando las manos en la pared. Una gran mancha negra a lo largo de la pared revela que esta segunda opción es la más aceptada.

Posted by Jarto at 00:09:36 | Permanent Link | Comments (0) |
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