Me han tocado ... los huevos
Todos los años me pasa lo mismo, soy como un leproso para la suerte. Entonces ¿por qué dejo que los compañeros me endiñen lotería cada Navidad?. ¿Será por rancia tradición, por colaborar con objetivos tan nobles como el mantenimiento de una peña de dominó, por quedar bien o por posesión del espíritu navideño? ¡NO!. Simplemente, la bondad que habita en mí me lleva a imaginar mi cara en la tele con un titular debajo: "Le tocó a todos sus compañeros menos a él" y encima tendría que decir aquello de "Me alegro tanto por ellos que es como si me hubiera tocado a mí también". ¡ Y UNA MIERDA!


