Al trabajo se viene cagaíto de casa
Si a primera hora de la mañana te entran ganas de orinar, es mejor mearte encima. O bien, puedes arriesgarte a ir al servicio como me pasó hace poco. Nada más abrir la puerta recibes un bofetón olfativo procedente de una pestilencia venida del mismo infierno (si el Anticristo cagara ya sé a que olería su mierda), y es que tengo la suerte de tener a un anónimo compañero/a con el don de generar los excrementos más pestilentes del mundo. Primero vienen las arcadas, luego los mareos, los ojos se enrojecen, yo creo que esa peste coloca como una droga dura, el hedor lo invade todo y se pega a tu ropa hasta que finalmente sales de esa mística experiencia, con un antes y un después en tu vida.


