Miércoles, Octubre 25, 2006

Un día se nos apareció un técnico de riesgos laborales

 

Efectivamente, llegó envuelto en un halo de luz prometiéndonos pantallas planas para el bien de nuestros ojos, mesas y sillas nuevas para que no nos dolieran los huesos, . . . nos sentimos como los pastorcillos de Fátima, ESTÁBAMOS PRESENCIANDO UN MILAGRO! ¡Aleluya hermanos!, grité embargado por la emoción de ese momento místico.

Sin embargo, el tiempo fue pasando y nada ocurrió, así que hemos llegado a la conclusión de que fue una alucinación colectiva.

Posted by Jarto at 15:54:26 | Permanent Link | Comments (0) |
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